El Dilema del Barco: ¿Quién debe Morir?



La reflexión que he formado a partir de "El dilema del Barco" es que, a pesar de ser el capitán, no puedo decidir quién sube al bote salvavidas y quién se queda en el barco pues no tengo derechos sobre la vida de estas diez personas, lo que puedo hacer es ofrecer mi lugar a otro.

Creo que casi todos podemos pensar que aquellas personas que se van a quedar en el barco tendrán una muerte segura y los que se van, salvarán sus vidas; sin embargo, no es así porque después de todo nadie sabe el manejo o control correcto de un bote salvavidas en altamar.

Así que no encuentro la forma ética y responsable de salvarnos a todos y por supuesto que hacer una selección de personas definitivamente no podría estar dentro de las posibilidades, tampoco quiero decir que estoy tomando la decisión de no tomar una decisión, aunque eso también sería hacerlo.

Ser responsable definitivamente es una competencia para responder frente a las cosas y una habilidad para tomar decisiones por uno, esto no significa llevar un peso encima, sino más bien es una liberación que nos hace ser conscientes de lo que hacemos para no culpar en vano a nada ni a nadie y aprender en el caso de cometer errores.

Definitivamente nuestras decisiones conciernen y afectan a todo y a todos, estas determinaciones se ven atravesadas por emociones y sensaciones que influyen en nuestro comportamiento y nuestra capacidad para decidir, es por ello que nuestras decisiones tienen un impacto e influencia rotundos.

Considero que tener conocimiento sobre lo que va a pasar sería maravilloso, sin embargo, ninguno de nosotros tiene una bola de cristal que nos muestre el futuro, aunque lo que sí podemos hacer es imaginar las múltiples probabilidades de la toma de decisiones así como la consideración de opciones y sus posibles consecuencias.

Esencialmente para que la toma de decisiones profesionales y no profesionales sea ética y de trascendencia, cada una de estas consideraciones debe estar basada en el respeto primero a la autonomía de las personas, discerniendo entre las acciones correctas y las no correctas para todos.

Los criterios éticos, que son básicamente los estándares empleados para apreciar si algo es moralmente correcto o no lo es, nos hacen tomar decisiones justas, honestas y orientadas al mejoramiento de las condiciones de aquello que nos rodea, en este caso, del centro educativo.

Quienes formamos parte de la escuela y la educación debemos siempre vivir en el deseo honesto, búsqueda y acción de estas decisiones acordes a la ética. 

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