La Cibercultura



El ámbito de las tecnologías, el Internet constituye un patrimonio común de la humanidad, el cual debe ser utilizado y regulado mediante acuerdos inclusivos liderados por los gobiernos mundiales. Su uso indebido representa una amenaza, no solo para las relaciones internacionales y la seguridad, sino también para la soberanía de las naciones, sus asuntos internos, estabilidad política, sistemas económicos y sociales, valores culturales y cohesión social.

Cualquier actividad en el espacio cibernético debe ser regulada para proteger a quienes participan en él, asegurando el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales para un ambiente seguro, estable y confiable. La cooperación internacional y el esfuerzo por maximizar los beneficios de la tecnología deben ser prioritarios en todas las agendas. Esto forma parte de la cibercultura, creada por personas de todo el mundo mediante el conocimiento y la tecnología, y se manifiesta en sitios web, juegos en línea, televisión interactiva y redes sociales. La cibercultura y la cultura tradicional se entrelazan, transformando la vida de las personas, ejerciendo un impacto significativo en la sociedad.

En el contexto de la cibercultura, las redes sociales se han convertido en un elemento esencial, facilitando la conexión y comunicación instantánea entre personas, el intercambio de contenido, la interacción y el establecimiento de relaciones puramente en línea. Esto ha transformado nuestras formas de interacción y comunicación, originando nuevos patrones de interacción social. Además, la cibercultura ha fomentado la creación de identidades virtuales independientes, posibilitando la formación de perfiles en línea destinados a la participación en comunidades virtuales, forjando una imagen digital personalizada, lo cual ha dado lugar a fenómenos como celebridades de Internet y el surgimiento de influencers en las plataformas sociales.

En cuanto a las identidades virtuales, a menudo difieren significativamente de la realidad fuera del ciberespacio. En el mundo digital, las personas pueden presentarse de manera muy distinta a su ser real, lo cual tiene aspectos tanto positivos como negativos. Por una parte, permite a las personas explorar y expresar creativamente distintos aspectos de su personalidad, pero por otra, puede resultar en la creación de identidades falsas y disminución de la autenticidad. 


Cortez, P., Orrala, L. y Guarnizo, J. (2022). La aldea global: Un lugar de inclusión o privilegio. Reciamuc, 6(2), 29 - 38.

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