El Medio es el Mensaje: La Aldea Global ¿Una Sociedad Sólida o Líquida?


El término “Aldea Global” fue definido y conceptualizado por el profesor, filósofo y sociólogo de la comunicación canadiense Marshall McLuhan a finales de la década de 1960 como toda aquella interconexión humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación. Su predicción de una aldea global de conectividad venía también con una advertencia, temía que esta tecnología introduciría más violencia en el mundo y, que el estrés de tener acceso a demasiada información, podría hacer que la gente se volviera a tribalizar en nuevos grupos culturales integrados con los cuales identificarse y reafirmarse como parte de algo más grande.

McLuhan creía que, en la aldea global, el medio es el mensaje y que este tendría tanto o más impacto social que el segundo, siendo demasiado su efecto sobre las personas, pues es este quien controla y da forma a toda la información a la que estamos expuestos. Un ejemplo es que tan solo hace algunos años confiábamos en lo que nos decían los periódicos y los noticieros nocturnos, ahora las redes sociales nos brindan un ciclo de información que no descansa nunca, lo que permite a todos compartir sus reflexiones y pensamientos sobre cualquier tema con una audiencia ilimitada y en cualquier horario. La Aldea Global conecta a todas las personas en todas partes gracias a la tecnología con base en la idea de que la cultura avanzaría hacia mayores interacciones personales, después de dejar atrás eras anteriores de la humanidad que se centraban en la palabra hablada y escrita.   

Las teorías de McLuhan examinaron y reconocieron diversos temas vinculados a la información, la tecnología, la comunicación y los emergentes medios que influyen en la sociedad. Su concepto de Aldea Global dio origen a otro: Globalización, un término que pareciera definir a la actual sociedad de la información. Planteó que todos los cambios sociales son el resultado de las nuevas tecnologías influenciando sobre el orden de nuestras vidas; fue un pionero y un visionario con ideas y conceptos muy adelantados a su tiempo. Los medios a los cuales él hacía referencia eran la radio, la televisión y el fonógrafo.

Poco a poco la globalización se ha convertido en un proceso histórico de integración mundial que incluye distintos ámbitos como el político, el económico, el social, el cultural y, sobre todo, el tecnológico. Este último, ha generado una inmensa conectividad en todo el mundo, lo que ha provocado que cada rincón del planeta esté cada vez más interconectado a mucha más velocidad, integrándose a esta aldea global. Por ejemplo, antiguamente cada pueblo tenía su propio mercadillo o bazar itinerante y la gente se desplazaba hasta donde se le colocara una o dos veces por semana, ahora este lugar de intercambio de mercancía ha ido evolucionando hasta convertirse en un mercado global, es decir, actualmente sin ningún tipo de problema podemos comprar cualquier producto que haya sido fabricado en China o Japón y en poco tiempo lo tendremos en la puerta de nuestra casa. Por ello, podemos decir que la globalización es el resultado de la consolidación del capitalismo, junto a los principales avances tecnológicos en telecomunicaciones con el internet a la cabeza.

Si bien, este proceso de integración, inclusión e interacción entre personas, empresas y gobiernos tiene muchísimas ventajas como la unión, el intercambio cultural y la cooperación política, es una realidad que también tiene otro tipo de consecuencias como el aumento de los intercambios económicos internacionales y la riqueza, la marcada desigualdad entre países más y menos desarrollados, un mayor y mejor estándar de vida gracias al acceso a bienes y servicios, aumento del poder de las empresas multinacionales, el acceso generalizado a la información a través de internet, un escenario multipolar en el que algunas crecientes potencias económicas rivalizan con Estados Unidos de América y una evidente tendencia a homogeneidad cultural.     

Es importante tener en cuenta que la globalización es un fenómeno mundial y, como tal, afecta a todo el planeta por igual, toma lugar en casi cualquier ámbito de la vida, implica que las ideas de los países más desarrollados tomen ventaja frente a los de menor desarrollo, busca la creación de un modelo económico mundial y las migraciones se vuelven clave para lograr cambios culturales como ideas y creencias.

Con la llegada de las redes sociales, se ha demostrado que los conceptos de Marshall McLuhan siguen siendo absolutamente válidos hasta hoy y que la sociedad ha encontrado una manera de comunicarse a través del espacio y el tiempo para formar dichas aldeas globales, independientemente del dispositivo, instrumento o mecanismo utilizado. Actualmente, las redes sociales han facilitado todo tipo de interacción entre los humanos de distintas partes del mundo, generando tejidos dentro de la aldea global y convirtiéndola en unidades súper conectadas a través del tiempo y el espacio.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han tenido un impacto definitivamente significativo en la sociedad global, pues han transformado la forma en cómo las personas interactúan, trabajan y se comunican. Las TIC han revolucionado todo a su paso y actualmente sería muy difícil imaginar una vida sin ellas gracias al internet y a los innumerables dispositivos móviles que han cambiado por completo muchos de nuestros hábitos y costumbres.

En la educación, en la comunicación y en la salud, las tecnologías han mejorado significativamente la vida de las personas gracias al acceso a la información, llevándolas a tener una mejor calidad de vida. En el mundo laboral han transformado nuestra forma de producir y obrar, permitiéndonos realizar tareas desde cualquier parte del mundo, popularizando el trabajo remoto y desde casa, así como la automatización de tareas, además del uso adecuado de la Inteligencia Artificial, lo que ha llevado a la creación de nuevos empleos y a la irremediable desaparición de otros.

Estas tecnologías suponen inmensas oportunidades para el bien de la humanidad, pues contribuyen a la prosperidad, al desarrollo, a la cultura, a la integridad y a la seguridad en todos los niveles, sin embargo, el no usarlas de manera responsable implica graves amenazas a dicha seguridad y estabilidad. Existen naciones e intereses privados que optan por hacer un uso malicioso de las tecnologías para ocasionar daños a la infraestructura de los gobiernos, es por ello, que es responsabilidad del Estado el mantener un entorno seguro y confiable para todos y garantizar que las distintas plataformas de redes sociales y el sector privado respeten las reglas, normas y políticas, así como la diversidad cultural de los países donde operan.

El entorno de las tecnologías y el internet son un patrimonio común de la humanidad, el cual debe ser usado, tratado, practicado y gobernado a través de acuerdos inclusivos presididos por los gobiernos del mundo, su uso malintencionado amenaza no solo las relaciones internacionales y la seguridad, sino también a la soberanía de los pueblos, sus asuntos internos, su estabilidad política, sus sistemas económicos y sociales, sus valores nacionales y culturales y su integridad social.

Todo tipo de actividad dentro del espacio cibernético debe estar regulada por el bien de las personas que participan en dicho espacio, el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales ayuda a garantizar que el entorno sea seguro, estable y de confianza. La cooperación internacional, así como los esfuerzos para aprovechar los beneficios y ventajas de las tecnologías deben estar en la parte superior de cualquier agenda. Todo ello, como parte de una cibercultura, la cual es construida por individuos de todo el mundo a través de conocimientos y medios técnicos, manifestada en sitios web, juegos en red, televisión interactiva y redes sociales; la cibercultura y la cultura convencional se mezclan y modifican la vida de las personas de muchas maneras a través de un impacto significativo en la sociedad.

Dentro de esta cibercultura, las redes sociales se han vuelto fundamentales, permitiendo a las personas conectarse y comunicarse de manera instantánea, compartir contenido, interactuar y establecer relaciones exclusivamente en línea, lo que ha cambiado la forma de relacionarnos y comunicarnos, dando lugar a nuevas formas de interacción social. La cibercultura también ha permitido la creación de identidades virtuales separadas de la vida real, siendo posible la creación de perfiles en línea con el objetivo de participar en comunidades virtuales, construyendo una imagen propia y a medida en el mundo digital, lo que ha provocado fenómenos como la fama en línea y la aparición de influencers en las redes sociales.   

En el caso de las identidades virtuales, estas suelen ser muy diferentes a la realidad que se vive fuera del ciberespacio. En un mundo digital, es posible que las personas se presenten muy diferente a como son en la vida real, resultando en algo que podría ser tanto positivo como negativo pues, por un lado, las personas pueden ser capaces de explorar los diferentes aspectos de su personalidad y expresarse de manera creativa, mientras que, por otro lado, puede llevar a la creación de identidades falsas y a la falta de autenticidad.  

Entonces, una sociedad se refiere a cualquier grupo de personas que viven y conviven juntas en un área compartida, elemento clave para comprender la forma en cómo las personas nos organizamos y relacionamos. Somos como una especie de ecosistema humano donde interactuamos, colaboramos, compartimos recursos y establecemos normas y reglas para una sana convivencia. La idea de vivir en sociedad está fuertemente arraigada en la historia de la humanidad ya que, desde tiempos antiguos, los mismos seres humanos hemos reconocido la importancia de agruparnos buscando protección, compartir conocimientos y recursos y buscar la satisfacción de nuestras necesidades más básicas.

Por lo tanto, una sociedad es más que solo un conjunto de individuos que viven juntos, es más bien un entorno complejo donde las interacciones humanas, la colaboración y la organización toman un papel sumamente importante en la forma en cómo funcionamos como comunidad. Con el tiempo, todo tipo de actividad humana tiende a convertirse en hábitos, la creación de rutinas es una condición natural que tiene que ver con nuestro equipamiento biológico. Las acciones que se convierten en hábitos se vuelven significativas porque son acciones que ya se han puesto a prueba en el pasado y facilitarán las acciones del futuro, la rutina evita estar constantemente redefiniendo las situaciones, de esta forma, los comportamientos exitosos, rutinas y hábitos son imitados por otros individuos y acaban formando parte del acervo social.

Por el contrario, una sociedad líquida hace más difícil o prácticamente imposible la creación de rutinas y la consolidación de las experiencias pues, justo cuando se comienza a acostumbrar a un nuevo contexto social y cuando se empieza a aprender cómo tratar con las nuevas realidades, estas ya han empezado a cambiar. Las tecnologías digitales son una especie de colmo en este caso.

Una sociedad líquida y moderna se caracteriza por la falta de rumbo y discontinuidad, es aquella en la que las condiciones de actuación de sus miembros cambian antes de que esas condiciones se consoliden para formar hábitos y rutinas determinadas. Una sociedad es líquida por la imposibilidad que tienen sus miembros para crear rutinas y hábitos de comportamiento o por algún motivo que esté impidiendo la consolidación de las instituciones y, en este mismo proceso, dificultando la producción de sentido, del sentido de la acción social y de la vida social fomentando una “cultura del desenganche” que no incita a la reflexión profunda ni a la búsqueda constante.

Las consecuencias de una sociedad líquida son diversas, entre ellas está la rápida disolución de todo patrimonio o acervo cultural, una vida en condiciones de incerteza constante, una vida marcada por numerosos, breves e indoloros finales y el vivir reinventándose constantemente como objetos de consumo sin derecho a momentos de reposo. Sin embargo, las sociedades líquidas también hacen hincapié en el devenir continuo de la realidad, en la finitud de todo fundamento sólido y en la imposibilidad de encasillar y etiquetar lo singular bajo parámetros universales.           

El desarrollo, los avances y la evolución de las civilizaciones y sus tecnologías no es para nada algo negativo, de hecho, las crisis no son crisis, la humanidad está cambiando ahora mismo y no existe ninguna teoría o dogma que permita sostener lo contrario. La evolución de todo no ha parado y existen muchas razones para pensar que justo ahora está más acelerada que nunca. Lo naturalizado es solo un momento más del cambio, el cual, tarde o temprano se desnaturalizará y se olvidará que en algún momento estuvo naturalizado. Para que la evolución se detenga del todo, las poblaciones tendrían que estar completamente aisladas unas de otras y eso, en esta aldea global, ya no parece ser opción. 

 

Cortez, P., Orrala, L., González, M. y Guarnizo, J. (2022). La aldea global: Un lugar de inclusión o de privilegio. Reciamuc, 6(2), 29 – 38.

Pasión Móvil (s. f.). La profecía de McLuhan, la aldea global en las redes sociales. En: https://www.pasionmovil.com/redes-sociales/la-profecia-de-mcluhan-la-aldea-global-en-las-redes-sociales/ Recuperado el: 04 de octubre de 2024.

Psicología y Mente (s. f.). ¿Qué es el tribalismo¿ Analizando este fenómeno social. En: https://psicologiaymente.com/social/tribalismo Recuperado el: 04 de octubre de 2024.

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